PROBLEMAS EMOCIONALES Y FALSOS DIAGNÓSTICOS

PROBLEMAS EMOCIONALES Y FALSOS DIAGNÓSTICOS

Cuanto más avanzada está una sociedad, es más probable que aparezcan problemas emocionales relacionados intrínsecamente con nuestro estilo de vida. ¿Qué ocurre cuando estas emociones se convierten en un problema para nosotros?, que la sociedad nos comienza a calificar de personas desequilibradas y con serios problemas que han de ser tratados por “especialistas”, quienes rápidamente recurren a recetar las denominadas drogas psiquiátricas. Esto es una gran irresponsabilidad por parte de los gobiernos y de los estamentos sanitarios, siendo este el verdadero problema y no nuestras emociones. 

Blíster de pastillas amarillas, con caras simbolizando los diferentes estados de ánimo.
En la actualidad, las drogas psiquiátricas suponen un grave problema para quienes las consumen por prescripción de los «especialistas».

Cuando hablamos de drogas, no nos estamos refiriendo a la marihuana, al alcohol o a la cocaína, estamos hablando de un tipo de drogas mucho más cercanas que podemos encontrar en nuestras casas y que consumimos creyendo que verdaderamente existe una enfermedad mental que es necesario tratar con estas drogas.

Y, ¿por qué llegamos a creer que es necesario este tipo de tratamientos?, porque lo dicen los psiquiatras, quienes están secundados por las grandes compañías farmacéuticas y por los gobiernos, a quienes les viene muy bien este ‘modus operandi’ con el que buscan controlar a la población y su forma de pensar y actuar.

Este método de control solo es posible gracias a estas drogas, que son recetadas por “señores con batas blancas” a quienes las personas creen ciegamente, bien por desconocimiento, o bien por miedo a lo que pueda ocurrir si no siguen sus recomendaciones. Estas drogas, como otros tantos productos químicos, no están exentas de efectos secundarios que pueden llegar a provocar cambios de personalidad, generar agresividad, ira o llevar incluso a una persona a tener instintos suicidas.

Actualmente se dice que las enfermedades mentales están aumentando cada vez más, cuando no es cierto. Estas supuestas enfermedades son inventadas por los psiquiatras para mantener una población drogada y controlada, a la que sea más fácil manipular y engañar.

La demostración de que esto es así es muy sencilla: una droga es un medicamento físico, pero el problema que muchas personas tienen no es físico, sino emocional, generado por las relaciones entre humanos. Un ejemplo lo encontramos en toda la gente que sufrió los efectos de la guerra en España: son personas que durante años sufrieron mucho, tanto física como emocionalmente, y que no por ello, recurrieron a pastillas psiquiátricas. Con su esfuerzo y su tesón, lograron reponerse a todos los horrores vividos y llevaron al país a cotas inimaginables, en un momento en el que como decimos, no existían las drogas psiquiátricas.

Fue a partir de este resurgimiento cuando se comenzó a introducir las drogas a las nuevas generaciones, quienes no habían padecido directamente los desastres de la guerra. Las personas comenzaron a consumir drogas como las anfetaminas, recetadas incluso a las madres para bajar de peso; muchos jóvenes aprovechaban que sus madres las tomaban para drogarse o para revendérselas a su vez a otros, al igual que ocurría con la cocaína y el hachís…

Nos encontramos ante un sistema que no sería posible sin el consentimiento y apoyo de los gobiernos, de los bancos y de las grandes familias, quienes, a través de los medios de comunicación infunden miedo, crean guerras, provocan hambrunas y generan graves crisis económicas para hacerse con el control de nuestras vidas, de nuestros pensamientos.

Así es como el problema de las drogas psiquiátricas se introduce en todos los sectores de la sociedad, a nivel cultural, social y político.

¿POR QUÉ LAS PASTILLAS PSIQUIÁTRICAS, NO ESTÁN RESOLVIENDO EL PROBLEMA?

Las pastillas o drogas psiquiátricas en realidad no funcionan porque no van a la verdadera raíz de los problemas; son una solución errónea muy bien calculada para que el problema no solo nunca llegue a desaparecer, sino que además se acentúe, tanto a nivel mental, como emocional y espiritual.

Como ya hemos comentado, el objetivo que persiguen los interesados en las drogas psiquiátricas es claro: controlar a las masas en todos los ámbitos de sus vidas, eliminar los valores de la humanidad, acabar con las relaciones humanas, con la espiritualidad y con la razón… en definitiva, convertirnos en autómatas sin capacidad de raciocinio fácilmente manipulables.

Psiquiatra haciendo un diágnostico de depresión a un paciente.
Muchas personas son diagnosticadas como enfermas mentales, cuando en realidad no es así.

Al hablar de estas drogas con receta, estamos hablando de algo muy grave. Quien se droga con marihuana, cocaína o hachís, o cualquier otro tipo de droga “ilegal”, sabe lo que está haciendo, es decir, lo hace conscientemente. Sin embargo, quien consume drogas psiquiátricas, cree sinceramente que se está tomando un medicamento inocuo, algo que piensa que es bueno para la enfermedad mental que le han dicho que padece, pero que no tiene; se trata de una situación emocional que no requiere de ningún producto psiquiátrico, que en lugar de ayudarle, lo que va a hacer es crear una adicción muy grave junto a otra serie de daños y problemas derivados de su consumo, como depresión o ansiedad.

Debemos leer el prospecto de las drogas que recetan para casos de depresión, como son, por ejemplo, Orfidal, Lexatin o los benzodiacepinas. Ya incluso son recetadas para los niños, cuando se trata de drogas peligrosísimas que van a alterar nuestra personalidad y nuestras emociones.

Las personas necesitamos tener claridad mental, estar despejadas y despiertas, y el efecto que producen estas drogas en nosotros es todo lo contrario: acaban con nuestra claridad mental y nos dejan atontados.

En Solnaturaleza vemos a diario casos de personas que duermen mal porque tienen pesadillas, y cuando les preguntamos si están consumiendo algún tipo de pastilla, parecen justificarse diciendo: “una, pero es muy pequeña”, cuando el tamaño no hace que sea más o menos dañina… estas drogas producen delirios, trastornos afectivos, alucinaciones, pesadillas, conductas inadecuadas, etc.

LAS ENFERMEDADES MENTALES Y SU REPERCUSIÓN EN LA SOCIEDAD

Es preocupante ver como la lista de enfermedades mentales está creciendo vertiginosamente, hasta el punto de que “morderse las uñas” está considerada una de ellas…

Las personas diagnosticadas con una enfermedad mental sufren el estigma y la discriminación por parte de la sociedad, algo que, sumado a los graves problemas de salud que sufren por las drogas psiquiátricas que consumen, dificulta aún más su desarrollo personal. Si una persona tiene problemas emocionales, ya de por sí, se siente un poco aislada, pero si, además se lo han diagnosticado, se siente como una ‘rara avis’…

Es por esto que vivir con esa etiqueta es muy difícil, ya que de alguna manera la persona llega a creérselo hasta tal punto, que en su día a día, va a vivir limitado por ello, y, además, va a buscar soluciones incorrectas debido a que esa persona como ya hemos dicho, no tiene ninguna enfermedad mental. Esto es lo que se conoce como sobrediagnóstico, un diagnóstico equivocado que es una de las mayores aberraciones que podamos imaginar…

El organismo humano no está preparado para los productos químicos. En el momento en que introducimos sustancias químicas en el organismo, se van a empezar a producir daños y deterioros a corto y largo plazo. No solo nos referimos al consumo de medicamentos o de las drogas psiquiátricas, también a los alimentos; no en vano, la alimentación que llevamos hoy día es la causante de muchísimos problemas de salud.

Estas sustancias cuando entran en el organismo de una persona que tiene un intestino con una ligera hiperpermeabilidad como puede ser el de un niño, puede derivar en un cuadro claro de hiperactividad. Si añadimos a la ecuación caramelos, gliomorfina del gluten (si no es celiaco), y la caseomorfina del queso, que es la más concentrada, nos vamos a encontrar con personas que tienen un nivel de intoxicación tal, que van a desarrollar problemas mentales o emocionales.

¿Qué ocurre si creemos que este niño tiene una enfermedad mental, cuando realmente su problema reside en una mala alimentación?, que un psiquiatra le recetará algún tipo de droga psiquiátrica que lo único que hará será perjudicar aún más su salud y que condicionará para siempre su vida. Por ello, es esencial llevar una buena alimentación consumiendo alimentos orgánicos, biológicos o ecológicos. Si por algún motivo esto no fuera posible, lo recomendable sería evitar las mezclas y las grandes cantidades de alimentos. Además, y volviendo al tema que nos ocupa, siempre hay que dar a cada problema la solución correcta, evitando así los sobrediagnósticos y el uso abusivo e inadecuado de las drogas psiquiátricas que son recetadas como caramelos por los “especialistas” de la actualidad.

Posted by on agosto 8, 2019